Isabel Allende nuestra destacada escritora es entrevistada por el diario El Clarín de Buenos Aires. Los invito a leerla.
Que yo sepa, no tenemos nada en común. Salvo el tratar de defender la justicia. Y esa teatralidad... A mí me fascina el teatro, me fascina disfrazarme, todo eso me encanta. Yo me imagino vestida de Zorro perfectamente." La voz de Isabel Allende viaja nítida desde su casa, en California. Parece tener todo el tiempo del mundo para hablar sobre su último libro: El Zorro. Comienza la leyenda, que estará en librerías el 6 de mayo.Como siempre, la chilena habla de sus criaturas como si fueran de carne y hueso. Aquí, una de las palabras claves será "justicia". El Zorro busca justicia, defiende a los débiles. ¿Es un libro político? "No; es entretenido", responde. Para los que la acusan de hacer libros pasatistas, que la miran por tevé.En realidad, no se cuentan acá episodios del Zorro tal como lo conocemos sino su infancia, qué le pasó a ese chico nacido en California a fines del siglo XVIII para terminar siendo un enmascarado que anda saltando del caballo espada en mano. Y para eso, Allende recurre a la Historia. Diego de la Vega será hijo de madre india y a los quince lo mandarán a una España donde las ideas de la Revolución Francesa —libertad, igualdad, fraternidad— van entrando en ebullición. Nada más lejos de la sociedad colonial. Todo eso, Diego lo hará codo a codo con el indio Bernardo, que —como el tradicional— no habla. Pero aquí no es mudo sino que ha visto la violación y asesinato de su madre. Desde ahí, salvo ocasiones especialísimas, chito. "Bernardo siempre fue tratado como un payaso, a mí me sirvió de contraste. Todo lo que el Zorro tiene de liviano y de comediante, Bernardo lo tiene de trágico.

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