domingo, abril 24, 2005

FIEBRE INMOBILIARIA EN SHANGHAI

Un espejo de la China: El boom de la construcción refleja la velocidad del crecimiento de la economía china. Con sus 88 pisos, la torre Jin Mao aloja el hotel más alto del mundo, cuya piscina bate igual récord. La Jin Mao no está sola: a su alrededor hay una siembra futurista de otras torres plateadas rematadas por resplandecientes cúpulas, o abanicos, o agujas o enormes corolas. El barrio se llama Pudong, la parte más nueva de la ciudad de Shanghai, y por allí circula también el tren más rápido del mundo, el Maglev, que roza los 430 kilómetros por hora para llevar a inversores, industriales y ejecutivos de los joint ventures en siete minutos al aeropuerto.Pudong, en Shanghai, la cara más expresiva de la voracidad modernizadora de la China continental, celebra en estos días sus quince años. Antes de eso era tierra pelada junto al río Hangpu.Es posible que Pudong no sea sólo el lugar de construcciones más dinámico de China sino de todo el mundo: las inversiones en el área subieron 47% en el primer trimestre respecto de igual período del año pasado, dijo el lunes el diario Shanghai Daily. Los que buscan instalarse aquí son principalmente empresas de servicios, desde informática hasta grandes hoteles, dijo el diario.El cielo de Shanghai, neblinoso con la ayuda de la meteorología y el smog, se ve surcado de grúas y enormes equipos de construcción no sólo en Pudong. Por toda la ciudad se pueden observar manzanas cercadas y demolidas, con carteles que anuncian la construcción de complejos muy modernos."Las casas viejas que había en esos lugares no tenían agua ni baños", comenta el guía chino que hace de cicerone a un grupo de periodistas por cuenta del gobierno de la ciudad. Lo que habrá en su lugar son racimos de edificios residenciales. Ya hay muchos así, flamantes, en la ciudad. Los precios promedio en el mercado residencial de Shanghai —ciudad que se está convirtiendo en nuevo centro comercial y financiero de China— casi se duplicaron entre el 2000 y el 2004. La firma de servicios inmobiliarias CB Richard Ellis nombra dos barrios de Shanghai —Pudong y Puxi— entre los 50 mercados de oficinas más caros del mundo.La demanda especulativa del extranjero, según algunos analistas, representa la mitad o más de las operaciones en la ciudad. Esa presión explica algunas medidas tomadas por el gobierno para enfriar el mercado. El mes pasado, Shanghai se convirtió en la primera ciudad china en imponer un impuesto a las ganancias de capital a propiedades vendidas a menos de un año de la compra. Y el Banco Central redujo los subsidios a las hipotecas y endureció requisitos de entrada.Se supone que los muchos inversores extranjeros —entre ellos isleños de Taiwán y japoneses— están motivados en parte por la perspectiva de una revaluación del yuan. La revaluación es un reclamo de EE.UU, compartido por la Unión Europea, que sostienen que una moneda china artificialmente baja está ayudando a las exportaciones del país a inundar de mercancías los mercados.Más de lo esperadoLa economía china, la séptima del mundo, creció a razón de 9,5% anual en el primer trimestre, impulsada por el aumento de las exportaciones y por el consumo, informaron esta semana las autoridades. En su informe anual, el FMI había pronosticado este mes una suba del PBI del 8,5% para el 2005.El crecimiento superior a lo esperado reitera el ritmo de expansión de China en el 2004. Algunos analistas lo consideran un indicio de que China —uno de los dos motores más fuertes del crecimiento mundial—seguirá fogoneando la actividad económica en otras partes del planeta.La inversión externa pesó en los números del trimestre. La revista The Economist estimó esta semana que las empresas extranjeras ingresan en el país mil millones de dólares por semana.

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