viernes, enero 12, 2007

¿Quién pierde con Cochabamba?

La jornada de ayer merece un giro en la conducción política del conjunto de los liderazgos en el país. La convocatoria a la paz es un imperativo, porque la lección que deja Cochabamba es que con la violencia no existen vencedores ni vencidos, sólo perdedores.

La confrontación y la fragmentación política que vive el país ha cobrado víctimas fatales y decenas de heridos en un escenario inmerecido como la ciudad de Cochabamba, que aturdida por la tensión de más de una semana, con una población confundida, enfrentada y enardecida por enconos extremos, ha vivido una jornada sangrienta que malogra terrible y riesgosamente el sistema democrático.
Fueron bolivianos contra bolivianos. Un acto fratricida, donde se enfrentaron miles de ciudadanos jóvenes a nombre de la defensa de la democracia y del prefecto Reyes Villa y armados con garrote, a otros tantos miles de campesinos cocaleros y regantes provenientes de sindicatos enfilados en el Movimiento al Socialismo (MAS), igualmente cargados con piedras, ondas y palos. La consigna se impuso de un lado y de otro. No hubo policía que valga ni orden que prevalezca.
El pronóstico de confrontación directa y violenta estaba dictado desde el momento mismo en que falló todo intento de diálogo y la voluntad política fracasó estrepitosamente entre los emisarios del Gobierno y el Prefecto cochabambino. Ninguno bajó la guardia y pretendieron acercarse sobre la base de una ciudad sitiada y un departamento bloqueado.

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