La República Checa, que ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), ha abandonado la Conferencia sobre Racismo de la ONU, según ha confirmado el embajador checo ante las Naciones Unidas en Ginebra, Tomás Husák.
Praga se suma así a Israel, Estados Unidos, Italia, Australia, Canadá, Polonia, Alemania, Holanda y Nueva Zelanda, países que se han negado a participar en la Conferencia por considerar que se iba a convertir en un foro antisemita. También a los delegados de 30 países, entre ellos los españoles, que ayer abandonaron la sala después de que Irán reventó la cumbre por su virulenta diatriba contra Irán. La República Checa, según su embajador, ha decidido abandonar el evento, "porque el discurso de ayer fue la gota que colmó el vaso", aseguró a los periodistas Husák.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, calificó a Israel de racista. "Después de la II Guerra Mundial, recurrieron a la agresión militar para convertir en desposeídos a una nación entera con el pretexto del sufrimiento de los judíos... Y enviaron a emigrantes desde Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo para establecer un Gobierno totalmente racista en la Palestina ocupada. Y, de hecho, en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina", dijo el presidente Ahmadineyad.
Como la Alemania de Hitler
La respuesta israelí ha sido contundente. El viceprimer ministro de Israel, Silvan Shalom, ha comparado a Irán con la Alemania de Adolf Hitler. Antes de la celebración del foro, el Gobierno israelí había promovido el boicoteo de la cumbre contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia al considerar que la presencia del líder iraní no se podía justificar por sus ataques deliberados.
Israel y el resto de sus socios también rechazan el texto final por entender que se comparaba el sionismo con el racismo. El documento, que se aprobará entre hoy y mañana, no hace ninguna mención ni a Israel, ni a los territorios ocupados, y sí que hace referencia explícita al Holocausto y a la necesidad de no olvidarlo. Asimismo, no incluye el concepto de "difamación de religiones", que apoyaban algunos países árabes y que fue excluido porque los occidentales temían que pudieran afectar a la libertad de expresión.
Fuente: Diario El País de España
Praga se suma así a Israel, Estados Unidos, Italia, Australia, Canadá, Polonia, Alemania, Holanda y Nueva Zelanda, países que se han negado a participar en la Conferencia por considerar que se iba a convertir en un foro antisemita. También a los delegados de 30 países, entre ellos los españoles, que ayer abandonaron la sala después de que Irán reventó la cumbre por su virulenta diatriba contra Irán. La República Checa, según su embajador, ha decidido abandonar el evento, "porque el discurso de ayer fue la gota que colmó el vaso", aseguró a los periodistas Husák.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, calificó a Israel de racista. "Después de la II Guerra Mundial, recurrieron a la agresión militar para convertir en desposeídos a una nación entera con el pretexto del sufrimiento de los judíos... Y enviaron a emigrantes desde Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo para establecer un Gobierno totalmente racista en la Palestina ocupada. Y, de hecho, en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina", dijo el presidente Ahmadineyad.
Como la Alemania de Hitler
La respuesta israelí ha sido contundente. El viceprimer ministro de Israel, Silvan Shalom, ha comparado a Irán con la Alemania de Adolf Hitler. Antes de la celebración del foro, el Gobierno israelí había promovido el boicoteo de la cumbre contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia al considerar que la presencia del líder iraní no se podía justificar por sus ataques deliberados.
Israel y el resto de sus socios también rechazan el texto final por entender que se comparaba el sionismo con el racismo. El documento, que se aprobará entre hoy y mañana, no hace ninguna mención ni a Israel, ni a los territorios ocupados, y sí que hace referencia explícita al Holocausto y a la necesidad de no olvidarlo. Asimismo, no incluye el concepto de "difamación de religiones", que apoyaban algunos países árabes y que fue excluido porque los occidentales temían que pudieran afectar a la libertad de expresión.
Fuente: Diario El País de España
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